El pasado miércoles 6 de noviembre, desde la presidencia de la República, se hicieron importantes anuncios a todos los venezolanos. Medidas económicas que seguirían controlando, regulando y constriñendo –probablemente. Pero, como hombre de fe, en un mundo de creyentes y no creyentes, preferí reorientar el discurso leído y las centenares de líneas escritas hacia un anuncio de mayor transcendencia: los signos de los tiempos. ¿Qué significaban aquéllas palabras del Presidente Maduro? ¿Qué sentido tenía todo aquello? El incomprensible discurso Madurista-Chavista lo que nos trae es el reconocimiento del régimen venezolano de 15 años de mentiras. El gobierno actual, con el establecimiento de “sus medidas económicas” por primera vez en la historia reconoce su gran derrota. No precisamente contra el capital internacional, ni contra los capitalistas, ni contra la burguesía. El discurso en cadena nacional habla de la derrota de un régimen político centralista, tracalero, ineficiente y profundamente corrupto, en otras palabras, 15 años de mentiras; 15 años de discursos vacíos invocando a una Patria, y a unos semi-dioses incapaces de resolver nada. Una cultura de creencias y la construcción de un falso imaginario popular articulado sobre la propaganda gubernamental para pretender hacer ver que un nuevo modelo se instaura. ¿Qué otro modelo? Nuestras abuelas nos decían que: “…las mentiras tienen las patas cortas…” Pues así ha ocurrido con el régimen venezolano.

El discurso desde Miraflores, repleto de Ministros y Altos funcionarios, prácticamente ausente de militares –quienes no se involucraron en este anuncio- aunque han sido invitados en 15 años a cuanto evento de alianza cívico-militar, a cuanto “sarao” organiza el régimen, pareciendo comprometer en ocasiones, hasta su autonomía e independencia, constituyéndolos en facción al servicio de una parcialidad política, y no del país. Este importante sector de la “alianza patriótica” le saca el cuerpo al significativo anuncio que denota el fin de los tiempos.

Amenazas, controles, descalificaciones no hacen a los sectores económicos la panacea. Tampoco, sólo los sectores económicos pueden constituirse en “la Patria grande”, cómo no puede serlo sólo el Gobierno y sus adláteres. Pero como bien indicaba el Gobernador Capriles al Papa Francisco en su misiva, la pretensión del régimen venezolano “…de imponer un sistema socialista-marxista y totalitario” mueve a todos a redescubrir en el destartalado, incomprensible y desastroso discurso en cadena nacional la necesidad del diálogo, del encuentro con el otro, del ausente –añadido del autor.

De igual forma ya lo había hecho el diputado Zambrano en su viaje al Vaticano, cuando expresó la grave situación de los prisioneros y exiliados políticos, hecho que corrobora las pretensiones de injusticia, de mentira y de profundo desprecio por la vida humana que ha demostrado tener –sistemáticamente- el régimen venezolano.

El diálogo es la única forma de construir una Patria. Los enemigos de la Patria están en esas oficinas gubernamentales, apertrechados de comodidades, mientras el Bravo Pueblo los observa con su mirada puesta en el Altísimo, por el éxito y la justificación, de los más débiles, de los pobres, de los enfermos, de los que sufren. Los signos de los tiempos nos permiten releer las páginas de estos discursos desesperados de última hora, sabiendo que: “…conoceremos la verdad, y la Verdad nos hará libres (Jn. 8,32)”.

¡El tiempo de Dios es perfecto!

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES / @rafaelmartinezn