Votaré por la democracia, por mis valores, por un cambio en mi país. Votaré por salir del miedo permanente a una arremetida, por un gobierno que no me insulte por pensar distinto, por una gestión eficiente. Pero, desde mi visión regional, votaré por la descentralización.

Votaré por ese proceso iniciado en 1989 –y truncado desde 1999- en el que se le permite al maracucho, al varguense, al margariteño, al valenciano, decidir los destinos de su región sin esperar que en Caracas se den cuenta de sus necesidades. Votaré por el derecho de las regiones a decidir sus prioridades y abordarlas, sin esperar por un paquidérmico poder central que puede tardar décadas en darse cuenta de que una ciudad del interior del país necesita un acueducto, o una nueva vía principal o nuevos liceos.

Votar por la descentralización, es votar contra este gobierno, que si de algo se declaró enemigo desde el primer momento, fue de la toma de decisiones alejada de los designios de Caracas.

Quien haga política a nivel regional, debe entender que este gobierno, de ser reelecto, vendrá por nosotros. En 1999, Chávez vino por las instituciones nacionales, abatiendo en su marcha al Congreso, a la Corte Suprema y creando poderes públicos adicionales. En 2000, al “relegitimarse”, vino por PDVSA, otrora eficiente empresa, hoy convertida en un adefesio chamuscado y quebrado. En 2006 al reelegirse, vino por las grandes empresas privadas, arrasando con la CANTV, con la Electricidad de Caracas, con bancos grandes y pequeños, con canales de televisión y emisoras de radio. Ahora, de volver a ganar, el gobierno viene por las regiones.

Viene a eliminar de cuajo lo poco que nos queda de descentralización. No se ha esforzado en ocultar el partido de gobierno, que el plan posterior al 7 de octubre, de ganar Chávez, es eliminar la elección directa de gobernadores y sustituir el poder municipal por la anodina figura del “poder comunal”, que ha demostrado ser más ineficiente y corrupto que las propias alcaldías en manos del chavismo.

Los dirigentes regionales del chavismo deben darse cuenta de esta amenaza. Votar por Chávez es darle carta blanca, de ganar, para que elimine los espacios municipales, parroquiales y estadales en los que hacen vida. Es retroceder a los tiempos en que, desde Caracas, se decidía por nosotros.

No estoy dispuesto a eso. Yo voto por la descentralización. Y voto para ganar.

Daniel Lara Farías

Secretario de Profesionales y Técnicos de AD Vargas