La semana pasada dedicamos este espacio a comentar sobre la podrida olla de corrupción sobre la que gobierna desde hace catorce años el grupo que trató de hacerse del poder con las armas en 1992. Es un secreto a voces, a gritos diría yo, que tanto este gobierno, como el anterior, son, sin duda, los gobiernos más corruptos de la historia republicana de Venezuela y, quizás, hasta del mundo entero.

El nacimiento de la llamada boliburguesía, de sujetos que de un día para otro pasaron de andar en carrito por puesto a tener dos Hummer, a tener mansiones en Miami, West Palm Beach y hasta en la Riviera Francesa, es una prueba irrefutable de lo que digo.

El pueblo, que es sabio aunque a veces se distrae, se ha dado cuenta del desfalco que estos sinvergüenzas han venido haciendo a la nación. Por ello, Nicolás, tratando de hacerse el loco, aunque es autor intelectual y material de este latrocinio nacional, anunció su supuesta guerra contra la corrupción.

En efecto, hemos podido ver caer algún que otro personaje de menor rango del oficialismo. Hace poco retuvieron a la secretaria de una fiscalía en Maracay. El ex presidente de Ferrominera cayó preso e, incluso, la semana pasada, un sujeto que, según dicen es testaferro del gobernador del estado Bolívar, fue detenido también por los hechos de corrupción del llamado “cartel del hierro”. De ese mismo caso arrestaron a tres personas más.

Si bien aplaudimos que estas personas paguen y que el Estado por fin, después de catorce años, actúe contra el peculado de uso, nos preguntamos cuando van a caer los verdaderos responsables.

Porque Nicolás y Luisa Ortega Díaz no pretenderán que nos comamos el cuento que estos miembros de la cúpula baja y media del PSUV son los únicos corruptos y responsables de que nuestras arcas públicas estén vacías. No. Todos sabemos que es el alto gobierno quien ha alentado y promovido esta situación.

Por ejemplo, en el caso Ferrominera ¿quien protegió durante todo este tiempo al ex presidente de la empresa y al otro señor que detuvieron por, presuntamente, ser el gestor de la red de corrupción? ¿Quien permitió que Guido Antonini anduviese en un avión de PDVSA con 800 mil dólares en efectivo cuando el cupo Cadivi permite a cada venezolano tener 500 dólares anuales? ¿Por qué detuvieron las investigaciones de la central azucarera de Barinas? ¿A razón de que defendieron tanto a Víctor Cruz Weffer por el caso Fundación Propatria y Fondur, anularon el proceso en su contra y engavetaron su caso? ¿Cuándo la Fiscalía empezará a investigar los dichos de Mario Silva sobre Diosdado Cabello, su hermano José David Cabello y toda la directiva de Cadivi? ¿Cuándo dirán algo sobre la cantidad de dinero que habría recibido el ex ministro Tobías Nobrega de Franklin Durán?

No somos gafos. Sabemos muy bien que los verdaderos corruptos, los reales promotores y trampolines de las redes de ilícitos con dinero público no solo están libres sino en altos cargos gubernamentales.

No cabe el baladí y estúpido argumento que siempre utiliza el oficialismo que eso es herencia de los gobiernos democráticos de la mal llamada cuarta República. Tienen catorce años en el gobierno. Si en catorce años no han podido sacar a, quienes dicen, son corruptos desde aquella época, es porque son absolutamente torpes e incompetentes y, sólo por esa ineficiencia merecen estar fuera del ejercicio del poder.

Pero no. Nada tienen que ver los gobiernos anteriores a 1999. La red de corrupción, el desfalco a la Nación es culpa, solamente,de los altos mandos del gobierno. Desde el señor que se murió -el primer responsable- hasta los altos jerarcas chavistas actuales y anteriores.

Los venezolanos estamos esperando que caigan los verdaderos responsables y no unos personajes de mediana o poca relevancia en el PSUV. Los grandes corruptos son los que primero deben caer, los verdaderos capos, los que viven de la corrupución y por eso la sostienen.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD